Idees que transformen - Marcela Lagarte


A las mujeres nos urgen los liderazgos. Estamos en situación de emergencia. Marcela Lagarde

Un documentado estudio de la antropóloga y feminista mexicana, Marcela Lagarde pasa revista a la historia de las mujeres y a su relación con el poder.
Por primera vez estamos construyendo una semejanza a voluntad. La democracia consiste en crear las condiciones para que las mujeres seamos ciudadanas.
Los derechos de las humanas son la verdadera armazón de la ciudadanía de las mujeres El paradigma feminista es incluyente: nuestra propuesta implica humanizar a los hombres.
No hay igualdad, pero suponemos que la hay, como si fuera un principio vigente.
 
Antropóloga, feminista y mexicana, Marcela Lagarde ha hecho su propia reflexión sobre el perfil de las lideresas, ejercicio que debe partir –es su punto de vista de una contradicción: la dificultad que existe aún para encontrar semejanzas entre mujeres diferentes. "Las mujeres queremos el poder", sentencia Lagarde en el título mismo de un artículo que escribió para la edición número 228, año 20, de la revista mensual Envío, órgano de la Universidad Centroamericana, de Managua, Nicaragua. La presente crónica es un resumen apretadísimo de su reflexión, que puede consultarse en el sitio http://www.uca.edu.ni/publicaciones.
 
La antropóloga inicia su trabajo con varias interrogantes cuya contestación ofrecería armas para lograr el acceso de las mujeres al poder: ¿Cómo puede nacer y desarrollarse un liderazgo femenino? ¿Qué obstáculos enfrenta? ¿Qué caracteriza a las lideresas? ¿Y qué le pueden aportar a la democracia los liderazgos, diferentes y entrañables, de las mujeres? De entrada, precisa que hasta el siglo 19, las mujeres participaban en los procesos sociales como parte de comunidades, de pueblos o de grupos. "No había –subraya una participación específica de las mujeres separadas ni de sus comunidades ni de los hombres". Refiere que fue en el siglo 20 cuando los liderazgos de las mujeres emergen en los grupos y en los movimientos sociales con un perfil y un papel propios. Lagarde dice, que todavía son muchas las personas que se asombran de que las mujeres participen en los procesos políticos, quienes consideran a las mujeres ajenas a la política, y quienes valoran equivocadamente la presencia de las mujeres en los movimientos sociales y políticos considerando que con su sola presencia ya existe igualdad. Entonces alude a la contradicción sobre el perfil de las lideresas... "A través de la cultura, la sociedad refuerza las diferencias entre las mujeres y las coloca como obstáculos para que las mujeres no se identifiquen entre ellas como semejantes…Cada mujer que pretende liderar un proceso necesita reelaborar su propia experiencia subjetiva". Para ella, "la clave feminista es: todas, sin excepción, comenzando por nosotras mismas, necesitamos enfrentar quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos, porque quien no se ha mirado a sí misma tampoco puede mirar a las otras... No puede haber liderazgos femeninos entrañables y de nuevo tipo si primero no hay autoconciencia". Igualdad legal y desigualdad real Sostiene Lagarde que "nos hace semejantes compartir una historia compleja, en la cual, por el simple hecho de ser mujeres, vivimos formas de opresión económica, social, cultural, jurídica, política, sexual", sentencia para asegurar, al final de este segmento: "...Cuando analizamos la sociedad sin una perspectiva de género sólo vemos la pobreza de clase, solamente relacionamos la pobreza económica con la clase social, pero no relacionamos la pobreza con el género... Por género, hasta las ricas son pobres". La antropóloga mexicana, autora de un famoso libro de tesis: "Los cautiverios de las Mujeres: locas, santas, putas, monjas…" refiere otra contradicción al decir que las mujeres de hoy están enmarcadas en la modernidad, cuya cultura tiene el supuesto político de la igualdad. "Pero la igualdad enunciada o normada no se corresponde necesariamente con los procesos de igualdad social ni con los procesos personales... En América Latina la desigualdad entre los géneros es parte de la identidad nacional de nuestras culturas políticas..". Alude a la relación entre la igualdad supuesta y la desigualdad real: "No hay igualdad, pero suponemos que la hay, como si fuera un principio vigente, consignado incluso jurídicamente en las Constituciones de algunos países".
                                                 
María Marcela Lagarde i de los Ríos (Ciudad de Mèxic, 1948) es una acadèmica, antropòloga e investigadora mexicana i política, especialitzada en etnologia, representant del feminisme llatinoamericà. El feminisme, segons Lagarde, constitueix una afirmació Intel·lectual, teòrica i jurídica de concepcions del mon, modificacions de fets, relacions i institucions.
Associada fundadora de la Xarxa d’Investigadores per la Vida i la Llibertat de les Dones. Es el major referent del feminisme a Llatinoamèrica. Activista i teòrica, s’ha dedicat a l’estudi antropològic de la condició femenina, ha realitzat diverses publicacions no impreses, tractant temes com el captiveri, la cura, sexualitat, amor, poder, treball, violència, subjectivitat, religió, dret, maternitat, sororitat, etc. Es autora de nombrosos articles i llibres sobre estudis de gènere, feminisme, desenvolupament humà i democràcia, poder i autonomia de les dones, etc.
Bibliografia d’interès
  • Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas. Coordinación General de Estudios de Posgrado, UNAM. México. 2ª Edición 1993, 3ª Edición 1997, 1ª Reimpresión 2001, 2ª. Reimpresión 2003¸4ª Edición 2005, 1ª Reimpresión 2006. (884 p) (ISBN 968-36-9073-4)
 
  • Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Cuadernos Inacabados No. 25. Horas y HORAS la Editorial. España. (2ª Edición 1997, 3ª Edición 1999) 244 p.
 
  • Para mis socias de la vida. Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres, los liderazgos entrañables y las negociaciones en el amor. Cuadernos Inacabados No. 48. Horas y HORAS la editorial. España. 489 p
 
  • Identidad de género y derechos humanos, en: Guzmán Stein, Laura y Gilda Pacheco Oreamuno (Comps.). Estudios Básicos de Derechos Humanos IV. Instituto Interamericano de Derechos Humanos / Comisión de la Unión Europea. Costa Rica. p. p. 85-125.
 
  • La multidimensionalidad de la categoría de género y del feminismo, en: González Marín, María Luisa (Coord). Metodología para los estudios de género. Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México. México. p. p. 48-71.
 
  • Insurrección zapatista e identidad genérica: Una visión feminista, en: Lovera Sara y Nellys Palomo (Coords). Las alzadas. Comunicación e Información de la Mujer/Convergencia Socialista. México. p. p. 183-217.
 
  • Aculturación feminista en: Largo, Eliana (Ed). Género en el Estado. Estado del género. Isis Intrenacional Ediciones de las Mujeres No 27. Santiago de Chile. Reimpreso por El Centro de Documentación sobre la Mujer. Buenos Aires, Argentina. 2000. p. p. 135-150.
 
  • El feminismo en mi vida, su última publicación, se presenta como antología, donde incluye diversos estilos de escritura. Es una selección de sus textos publicados, expuestos o enunciados en diferentes espacios y diferentes países, durante más de tres décadas. Es, en palabras de Lagarde, un recorrido por la República feminista. Editorial: Horas y Horas. ISBN: 9788496004597.
 
coneixem millor a l’autora
http://web.archive.org/web/20150402145704/http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/cautiverios-de-las-mujeres-en-el-mundo-patriarcal/2011110812033565272.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/14/actualidad/1352911124_295967.html
http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_marcela.html
http://periodismohumano.com/mujer/marcela-lagarde-y-de-los-rios.html
http://singenerodedudas.com/blog/el-feminismo-en-mi-vida-por-marcela-lagarde/
 
 
MARCELA LAGARDE. Enemistad y sororidad: Hacia una nueva cultura feminista
 
Enemistad y sororidad: Hacia una nueva cultura feminista
 
El feminismo constituye una cultura que, en su globalidad, es crítica de un sujeto social las mujeres-, a la sociedad y la cultura dominantes, pero es mucho más: es afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones; es aprendizaje e invención de nuevos vínculos, afectos, lenguajes y normas; se plasma en una ética y se expresa en formas de comportamiento nuevas tanto de mujeres como de hombres. Como nueva cultura, el feminismo es también movimiento político público y privado que va de la intimidad a la plaza; movimiento que se organiza, por momentos con mayor éxito, para ganar pedazos de vida social y de voluntades a su causa, y para establecer vínculos y encontrar su sitio en otros espacios de la política.
 
En segundo término, es preciso reconocer en la cultura feminista la diversidad de feminismos que surgen de sus distintos momentos de elaboración de acción, de sus historias y de las particularidades de las mismas mujeres que han participado en y de esta cultura vital. Definen también a los feminismos, las sociedades en que ocurren, sus formas de organización, así como la cultura política prevaleciente entre quienes la enarbolan y quienes la combaten; por cierto, el feminismo se despliega en ambientes democráticos y contribuye a crearlos.
 
En efecto, hoy es posible reconocer ya una cultura feminista. Es posible también distinguir en ella diversos feminismos, constituidos por las formas específicas en que se organizan el conocimiento y la sabiduría, los lenguajes, los hechos y las experiencias políticas personales y colectivas protagonizadas por las mujeres.
 
Nuestro feminismo se caracteriza:
 
  1. Por ser una crítica marxista a la historia, incluso a la que han elaborado los marxistas. Y lo es, en dos sentidos: uno antinaturalista que pone en el centro el devenir de la sociedad y la cultura como creaciones sociales y analiza el surgimiento de hombres y mujeres, como productos tardíos y sofisticados en el proceso histórico. Se caracteriza este feminismo marxista, por el esfuerzo en la rehechura de la historia por las mujeres, desde su propio sitio, y devela la estadía de las mujeres en la historia misma.
 
  1. Por ser una crítica etnológica al androcentrismo, a partir de la cual, el feminismo deviene filosofía cuyo eje recoge la diferencia (genérica, erótica, étnica, nacional, lingüística, de edad, entre otras), integra al ser mujer, y permite el análisis de sociedades y culturas genéricamente constituidas.

 
c) Por incorporar una crítica psicoanalítica de la cultura que considera historia sólo a la racional, a la evidente: es una concepción que devela e incorpora dimensiones psíquicas de la experiencia -como las síntesis entre lo inconsciente, lo preconsciente y la conciencia, entre lo real, lo imaginario y lo simbólico-, a la concepción de la realidad y la considera determinante en la historia.
 
d) A la definición clásica de lo humano, de lo cultural, por el trabajo, hemos sumado otras actividades creativas: al valor otorgado a la racionalidad, incorporamos el valor de nuestra irracionalidad; a la visión esquemática y autoritaria de la política, enfrentamos una visión de la vida toda, como política; a la separación de cuerpo y mente incorporamos la integración de dimensiones diversas en cada sujeto, que involucran el cuerpo y la mente, los afectos, las
actividades intelectuales y la sexualidad erótica y procreadora: construimos sujetos multidimensionales; a la afirmación del progreso de la humanidad respondemos con la idea de la inexistencia de la humanidad debido a la enajenación de los sujetos que nos antagoniza, y a la de progreso respondemos con la demostración de que es éticamente inadecuado y teóricamente inconsistente afirmar el progreso de una humanidad que no existe, entre otros
hechos, debido a la opresión patriarcal de las mujeres y a las diversas opresiones con que se combina: las opresiones de etiología clasista, étnica, nacional, religiosa, de edad, así como la no sintetizada opresión de la violencia, y las que surgen de la inminencia de la destrucción de todos por unos cuantos, o de la salvación a cambio de la obediencia.
 
Como estas aproximaciones a la realidad las mujeres feminizamos, de hecho, las representaciones del mundo e intentamos modificar las formas de vida. Son creaciones colectivas hechas desde el lugar que las mujeres ocupamos en el mundo y hoy son realizadas principalmente por mujeres. Sin embargo, el feminismo es un espacio abierto y se enriquece con hechos que suceden en los lugares más alejados y en los recovecos de la vida social y la cultura: los avances civiles, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los alcances cada vez mayores de difusión de la palabra, de la voz, de la imagen, la emancipación de otros grupos, todo ello es riqueza de la que nos hacemos cargo.
 
El feminismo es una voz, es palabra diferente que nombra, enuncia, devela, analiza y duda, son nuevos valores y códigos éticos, y es hedonismo cuyas raíces tienden a la síntesis vital de lo físico, de lo afectivo, de lo intelectual y de lo erótico. El feminismo sintetiza la experiencia histórica de  un género en la que cuerpo y mente, cuerpo y afectos, razón y afectos, no están separados: las mujeres somos nuestros cuerpos y nuestra subjetividad.
 
El feminismo es, en esencia, política en acto. Es una crítica filosófica e ideológica a la cultura política autoritaria y al poder como dominio, y reivindica en acto el poder como derecho a existir, como afirmación de los sujetos por sí mismo.
Como concepción del mundo inacabada y desigual de las mujeres, el feminismo es subjetivo porque expresa sujetos particulares incrédulas de la verdad, del dogma, de la perfección y de la objetividad. Es un conjunto de concepciones con distintos niveles de integración que siempre está por ampliarse; su condición es el cambio. El feminismo incide y surge de las formas diferentes de ser mujer, en cada mujer.
 
De esta manera, el feminismo se perfila como alternativa a la cultura política porque, en contradicción con las teorías de la revolución, es una de esas revoluciones que en su permanente construcción - desconstrucción no estalla, no irrumpe: ocurre cotidianamente y en su devenir transforma a mujeres y hombres, a las instituciones, a las normas, a las relaciones; enfrenta y desacraliza los fundamentos de tabúes, así como los ritos y los mitos que hacen su representación simbólica.
 
Desde su parcialidad, el feminismo anticipa la necesaria visión sobre la condición masculina que aún no emerge de los hombres, en tanto género que no puede reivindicarse más como estereotipo de lo humano.
 
Mes informació:
http://e-mujeres.net/ateneo/marcela-lagarde/textos/enemistad-y-sororidad-nueva-cultura-feminista
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